lunes 28 de septiembre de 2009

frutillas con dos cucharas

Los cigarros siguen, pero las lagrimas no,

el sueño sobresalto de la almohada,

y al despertar un niño cielo me acariciaba,

lo miré fijamente, me provocó sol y una eterna sensación.


Él lleva el cielo en sus ojos,

en su cuerpo el calor,

y un susurro de amor


Camine al lado de sus pasos y eso me gustó.

Me abrasó en la locura, y no la privó.

Prendí la luz cuando tuve miedo y me abrasó.

Le mostré sueños y los completó.


El sueño sobresalto de la almohada

…y me gustó despertar para verte.



1 comentarios:

taxicala dijo...

siempre me senti bienvenido en tu corazon al leer esto! dulces ojitos pardos.